LA IMPORTANCIA DE SER UN BUEN LÍDER

Antes de comenzar, es importante destacar que Líder y Jefe no son sinónimos.

Vamos a definir como Jefe a aquella persona que tiene autoridad o poder sobre un grupo para coordinar sus actividades, que basa su posición en la autoridad impuesta. Cuando hablamos de líder hacemos referencia a aquella figura que dirige y motiva a un equipo de personas ayudándolos a alcanzar determinado objetivo.

Años atrás se empezó a estudiar la importancia de trabajar la motivación para aumentar, por ejemplo, la productividad. Sentirse valorado, recompensado, parte del grupo, son pequeñas acciones que hacen que cada individuo llegue a explorar su capacidad al máximo.

Está comprobado que tener un mal jefe puede dañar la salud: Aumenta la presión arterial, trae insomnio, produce ansiedad, lleva a adquirir malos hábitos y buscar un nuevo empleo causa temor. Cifras de la American Psychological Association reportan que 75% de los trabajadores consideran a su jefe como la mayor causa de estrés dentro de su trabajo.

Las empresas hoy en día valoran el rol del líder ya que las diferencias son abismales.

Si tenes a cargo un equipo y tienen en claro los objetivos que tienen que lograr, estos tips te pueden ayudar a alcanzar un mejor clima laboral y sin duda alguna, mucho más productivo:

1) Predicar con el ejemplo
2) Ser parte y sentir que la presencia es útil. Tanto los aciertos como los errores son “nuestros” y trabajar desde ese lugar
3) Compartir el conocimiento
4) Generar confianza en lugar de miedo
5) Apostar a la creatividad y a las nuevas ideas que les propongan. Promover los cambios aprendiendo a escuchar
6) Entender los problemas y reorientar la situación
7) Trabajar codo a codo con los colaboradores e interesarse genuinamente por sus vidas
8) Hacer sentir a cada integrante del equipo, como alguien único y extraordinario
9) Ser coherente con lo que se piensa, se hace y se dice. Tener una buena comunicación es fundamental
10) Tener perspectiva a largo plazo

Parece difícil pero no lo es.

Día a día aprendemos y evolucionamos.

Si querés ser un buen líder, no tengas miedo de las devoluciones. Siempre aporta muchísimo poder hablar con el equipo tanto de forma grupal como individual y no tiene nada de malo querer recibir un feedback. Te propongo que cruces esa barrera y escuches en qué estas acertando y qué aspectos te quedan por mejorar para que todos se sientan a gusto de trabajar al lado tuyo.

Por último, cabe destacar que las figuras de líder no sólo se ven en un trabajo, sino también en la vida misma: grupos de amigos, grupos coreográficos, en la familia, en la facultad, en el club, etc. Recordá que es una característica que incluso puede ser innata. Si sentís que en los ámbitos donde te manejas las personas “te siguen” entonces deberías tomar esa habilidad y no mirar para otro lado.

Convertite en líder positivo con quienes te rodean y vas a ver qué gratificante es distinguir de cada uno los puntos fuertes que a veces uno mismo no se ve.